
Isaías dice a su pueblo: “Yo el Señor, tu Dios, te tomo de la mano y te digo: No tengas miedo que yo te ayudo” (Cfr. Is 42,6; 43,5);
San Pedro en la segunda carta (1,10.11) nos invita a trabajar con empeño para consolidar nuestra vocación; el Concilio Vaticano II, en su decreto sobre la renovación de la vida religiosa afirma que: “seguir a Jesús” es la norma suprema de toda forma de vida religiosa.
Como miembros de la Congregación “debemos orar y trabajar por las vocaciones con entusiasmo para que otras jóvenes descubran la llamada, la acojan y se decidan a seguir con fidelidad a Jesucristo.” (Const. 100).
LA ANIMACIÓN VOCACIONAL es una etapa de la pastoral juvenil en la que la joven manifiesta inquietud hacia la Vida Religiosa y tiene los primeros contactos con la Congregación desde su propio ambiente. A la vez la Congregación adquiere un conocimiento de la joven y de su realidad, le acompaña personal y grupalmente y le facilita una experiencia apostólica.