"En el mes de julio
de 1887, al caer de la tarde llega a Villa de Leiva una polvorienta
cabalgata. La componen dos religiosas carmelitas, tres leivanos, los
señores Páez y varios miembros de la familia Umaña
Bustamante. Las religiosas vienen del convento de Bogotá para
establecerse en Leiva por motivos de salud; los señores Páez,
a buscar alojamiento, mientras Rosa, Matilde y Virginia Umaña
pasan vacaciones intermedias; son profesoras del Colegio del Buen Consejo
que funciona en Bogotá.
No pensaron
las Umañas que su permanencia en Leiva fuera para ellas tan agradable.
Tanto que resuelven clausurar su Colegio en Bogotá y abrir, por
consejo del Padre Gutiérrez, uno nuevo en Villa de Leiva.
El cabildo
da a las señoritas Umañas, en arrendamiento por seis años,
el convento que era antes propiedad de los religiosos agustinos y que
ahora ellas quieren destinar a la educación de la juventud.
El entusiasmo
del Padre Gutiérrez por el apostolado de la enseñanza
no ha decaído, a pesar de los amargos frutos que ha recogido
en su prolongado magisterio. Todas las instituciones en las que ha colaborado
como profesor o que ha dirigido personalmente, desde la Universidad
hasta el Coelgio de Leiva, han sido cerrados por obra de la persecución
oficial o privada y, no obstante, sigue alentando sin desmayo, nuevos
centros educativos.
Las Umañas
son institutoras de renombre por su preparación intelectual,
sus dotes pedagógicos y su celo por la formación moral
de las niñas. Su espíritu resulta muy acorde con el Padre
Gutiérrez. El colegio se inicia en 1877. En el primer año
de labores reciben un grupo reducido de niñas y las profesoras
son las tres señoritas Umañas, y Sara Rojas Ulloa. En
los años de 1978 y 1879 aumenta el número de niñas
en el colegio, su fama se ha extendido no solo a las poblaciones circunvecinas,
sino a otros sitios distantes de la república. Se le da el nombre
de "Colegio Nuestra Señora de Lourdes".
La íntima
amistad que liga a las Umañas con las religiosas Carmelitas y
con el Padre Gutiérrez las une también en lazo estrecho
con Gabriela Durán Párraga y su hermana Mercedes, quienes
empiezan a trabajar como profesoras en el Colegio de Lourdes.
Hay entre
las profesoras una verdadera comunión de ideales, de aspiraciones
a una vida espiritual más intensa, y surge así la idea
de fundar una Congregación Religiosa dedicada primordialmente
a la educación.
El Padre
Gutiérrez acoge con entusiasmo la iniciativa de sus hijas espirituales
y, empieza a poner a prueba el fervor de las futuras religiosas. Les
aconseja prepararse a esa vida, tan nueva para ellas, ingresando antes
a la Orden Tercera Seglar, que proyecta establecer en la Villa.
El Padre
Saturnino redacta un pequeño reglamento entresacado de las Constituciones
de los Padres Predicadores, que envía al R.P. Provincial Fr.
Buenaventura García, para su aprobación.
Obtenida
la licencia, las aspirantes a la Orden Tercera Dominicana inician su
preparación a la Vida Religiosa, con la observancia fiel del
Reglamento, bajo la tutela paternal del Padre Gutiérrez, quien
pocos meses después, soicita la aprobación de su obra
por el Señor Arzobispo de Bogotá y la obtiene el 4 de
agosto de 1879.
El 15 de
octubre del mismo año Rosa, Matilde y Virginia Umaña,
Gabriela y Mercedes Durán, Sara Rojas e Isabel Briceño
reciben la investidura del escapulario en la Iglesia de las Carmelitas
Descalzas." Hacia
la identidad rosarista, 43-47p. |