"El
Padre Fray Vicente María Cornejo, dice del Padre Saturnino que
era afable, sencillo, humilde, caritativo y con un candor de niño.
Aunque ocultaba su saber, veíase en cualquier conversación.
Su memoria era tenaz; sus dichos y gracejos, de ocasión; la modestia
de sus ojos, en una palabra, todo él, infundía cariño
extremo, al mismo tiempo que respeto. Era de un bello carácter.
Colocado
dentro del verdadero espíritu de la Orden, considera el estudio
y la enseñanza como su más sagrado deber. Además
de la Filosofía, se consagra a la enseñanza de las ciencias
físicas y naturales, a las cuales es muy aficionado y para las
que tiene aptitudes destacadísimas.
En
1859 se presenta para concursar a la cátedra de Maestro de Estudiantes
y se le concede el premio a sus brillantes dotes intelectuales. En este
importante puesto, es también secretario de la Universidad Santo
Tomás. Permanece hasta el año de 1861, en que el General
Tomás Cipriano de Mosquera destierra a los frailes, declara el
convento propiedad del Estado y lo convierte en cuartel. Los religiosos
son deportados a los llanos de San Martín.
Durante
el difícil tiempo que sigue a la exclaustración, el padre
Saturnino recorre muchos pueblos y ciudades, de incógnito, realizando
su labor sacerdotal para responder a las más grandes necesidades
espirituales de los fieles. A dondequiera que va, confiesa, bautiza,
presencia el Sacramento del matrimono y predica.
En
1865 pasa a Chiquinquirá, al lado de algunos religiosos que han
logrado escapar de la persecución. Allí funda el Colegio
del Sagrado Corazón y da clases en el colegio de señoritas.
Tanto
para la enseñanza como para la predicación, el Padre Gutiérrez
posee dotes especiales. A una inteligenica poderosa y una vastísima
ilustración, añade un exquisito don de gentes; su palabra
pulcra y elegante es fiel instrumento de la idea densa y profunda, llena
de divina y humana sabiduría; el gesto de su mano es fiel intérprete
del pensamiento y todo lo realza con su armoniosa voz.
Durante
los años de 1865 a 1872 predica en Chiquinquirá y es considerado
el "Predicador de lujo".
Por
escasez de recursos se ve precisado a cerrar el colegio de Chiquinquirá
y decide trasladarse a Villa de Leiva, en donde nuevamente establece
un colegio, a petición de los leivanos, en el edificio que era
el convento de los Padres Agustinos, antes de la exclaustración
y del destierro de los religiosos.
Aparte
de su interés por la educación de la juventud, de su labor
como catedrático de la Universidad Tomista y como Rector de los
colegios de Chiquinquirá y Leiva, tiene la gloria el Padre Saturnino,
de ser por espacio de 37 años, confesor y director espiritual
de las Monjas Carmelitas de Leiva.
Todos
estos valiosos aspectos de la personalidad del Padre Gutiérrez
no son, sin embargo, los que lo inmortalizan, sino el haber fundado,
en compañía de la madre Gabriela Durán, una familia
religiosa que sigue fervorosamente sus huellas y guarda con veneración
su nombre.
Bajo
su dirección, la Madre Gabriela constituye el instrumento escogido
por Dios para realizar la inspiración divina que, sin el concurso
de ambos, no hubiera podido lograrse. El Padre Saturnino sirve de inteligenica,
Sor Gabriela ejerce las funciones del corazón. (Cfr.
hacia la identidad rosarista, 29-32p)
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